viernes, 3 de abril de 2009

She was my only. Only true love...


He escuchado por equivocación la sutil melodía de la tristeza.
Viéndome en la necesidad de seguir un patrón que me hace extrañarte cada vez más.
Resguardado en esta cueva llena de soledad.
Aprendiendo inesperadamente la manera en que he sido sorprendido por las sombras.
Sombras de tu silueta.
Recordando día a día cada una de las cosas que creí haber dejado atrás.
Padeciendo de constantes emociones contradictorias,
Y levitando en la oscuridad.
En compañía de un vacío no tan grato a mis sentidos.
Muchos creen que padezco de una locura insensata.
Otros dicen que la soledad ha consumido mis contrariados pensamientos,
Y que ahora formo parte de un lugar neutral,
Donde la apatía lidera la jerarquía emocional,
Y no deja más opciones a elegir que la fría y severa duda de jamás volver a verte.
La demencia periódicamente ha arropado mi cuerpo,
Fusionándose al closet que vaciaste en casa.
Estoy necesitándote,
Puede que tu también,
Puede que no.
Pero aun así,
Necesito hablarte,
Pero no en sueños como repetidamente sucede.
Necesito de ti,
Porque si he seguido aferrado a algo,
Ha sido a la mirada de tus ojos que más allá de la alegría
Me regalan paz y armonía.
Porque aunque no lo creas,
He necesitado ser amado.
Sentirme especial e importante para alguien,
Como cuando estás enfermo y hay alguien cerca
Cuidando íntegramente de tu salud.
Como en ese pasado ya transitado,
Que me hace sentir desconsolado.
¿Por qué te has ido?,
¿Por qué nunca llamaste?,
¿Por qué ahora eres tan diferente?,
¿Por qué no puedes mirarme a la cara?,
¿Por qué no me dejas enseñarte un nuevo camino?,
¿Por qué debemos decirnos adiós para siempre?
Un adiós que eternamente será inexistente entre ambos,
El mismo que por mucho tiempo nos ha distanciado,
Idéntico al que yo, en el deseo de no dejar de luchar por ti,
Transformo en: “hasta luego”.
Porque no existen despedidas cuando hay esperanZas de lucha.

G.

viernes, 6 de marzo de 2009

Ohne Sie

Por mucho tiempo atrás creí: “que la distancia correcta, era la mayor”.
Paseándome por lugares recurrentes por ti.
Buscando tropezarme contigo, para así, leerte un par de líneas.
Para recordar tu hermoso rostro.
Para saber que entre menos distancia presente entre ambos, estaré mejor.
Anhelando un minuto de silencio a tu lado.
Buscando una sonrisa domesticada a nuestros sentidos,
Porque aun cuando pensé que quemando mis memorias,
Y verlas consumirse sobre una roca llena de tristeza,
Sigo sintiendo algo por TI.
En ningún momento deje de extrañarte,
Mucho menos de amarte.
Entregue mis esperanzas a alguien supremo,
Y, no es que exactamente en este momento parezca sonreírme desde ese pronunciado lugar,
No,
Pero, es lo que de alguna u otra manera me hacen sentirme: “vivo”.
El tiempo ahora parece acorralarme,
No sé lo que realmente me depara,
Y las situaciones que no han sido premeditadas
Han formado parte de mi nuevo tiempo de vida.
Calzando a lo largo de una completa transición que no es más que la cercana imitación de un vulgar juego de mesa.
Has aparecido,
Has revivido,
Has detenido mis días y noches.
Y sigo sintiendo que sin ti la vida es un poco monótona e incrédula,
Dejándonos como lección que todo esto es parte de las vivencias que han dejado la mala sabiduría de ambos.
Aun sabiendo que por más de trescientos sesenta y cinco días has estado ausente,
Y que quizás tal hecho jamás pudiese cambiar,
Pero con solo saber que estas allí,
Enfrente de tu computador leyendo este conjunto de palabras,
Me sentiré bien.
Ya no quiero guardarme las palabras,
Quiero recitarlas,
Dedicarlas,
En vez de seguir amarrándolas a mi caja torácica.
Esto es para ti,
Donde quiera que estés.
Porque sin ti todo ha cambiado.
Te extraño.

G.

sábado, 7 de febrero de 2009

Pared divisora.

















Aquí has dejado un vacío difícil de llenar.
Llevo alrededor de 5760 horas extrañándote y queriendo saber porque te fuiste sin avisar.
He echado tus recuerdos a las llamas.
He visto mis memorias consumirse sobre ladrillos y pedazos de metal.
Me enamore y el mal sabor de boca ha pasado desde mi paladar hasta mi alma.
La pared divisora se ha extendido de un extremo a otro, limitándome al tracklist que ambos fusionamos en una noche de lujuria.
Un arsenal de dolor.
Una prenda desteñida. Una carta. Un lapicero sin tinta. Un tren sin personas.
Has dejado de existir en mis días, más no en mis pensamientos.
El color de mis lágrimas se torna gris y mis oídos solo pertenecen a palabras de un pasado.
Estoy nublado.
Confundido.
Jugando a tomar drogas de diferentes sabores y colores.
Tratando de conseguir una sobredosis de depresión.
Queriendo gritar aun cuando no tengo fuerzas para ello.
Situándome en contextos inapropiados y exuberantes a la normalidad.
Destapando una cerveza, encendiendo tu último retrato fotográfico.
Destruyendo el único porta retratos que considere especial.
Llorando una vez más.
Preguntándome el porqué de tu adiós.
Resbalando en escalones.
Ingiriendo odio mediante palabras obscenas.
Caminando en las calles del infierno.
Rozando mi cuerpo con esta triste y ya maltratada pared divisora.
Buscando dentro de escombros una esperanza.
Algún gesto.
Alguna razón para estar bien.
Estable.
Y quizás no tan aferrado a la no realidad que dejaste en las sabanas que aun no he cambiado.
Queriendo llenar este vacío.
Embotellando emociones.
Y dejándome llevar por la rutina que aumenta al curso de 24 horas.

G.

P.d.: el día que escribí estas palabras no pensé en publicarlas. Tal hecho cambio tras escuchar una canción que me hizo recordar lo miserable que se siente ser abandonado sin ninguna explicación razonable.

domingo, 18 de enero de 2009

Abstracta realidad de un asenino.






















Estoy escondido.
Detrás de un contenedor de basura. Color azul.
He reincidido.
Siento ganas de más y más.
Sin embargo los calmantes siguen robando la esencia de mi ser.
Ya no quiero pintar con la sangre de otros.
Solo necesito encender mi cámara fotográfica y llevarme un retrato más para el collage.
Recopilar un par de serpientes y tomar una copa de brandy.
Invertir la posición de los cuadros de mi pequeño estudio.
Estudiar la anatomía humana, leer sobre vampiros y nuevamente masturbarme, sin importar cuan dañinos sean los efectos secundarios de este par de píldoras que debo tomar.
Afinar mis navajas.
Pensar más allá de mi abstracta realidad.
Respirar libremente
Descubrir la piedad de quien fuesen mis victimas.
Dibujar cuervos en el minúsculo cielo de este cuarto.
Incendiar un auto y explotar dentro de el.
Morir.
Ascender.
Y reencarnar.

G.

martes, 6 de enero de 2009

Versiones de una verdad.

Es lamentable como nuevamente María se levanta de su cama arañando el cubrecama que mama con mucho amor elaboro en su humilde maquina de coser.
A pesar de ser una chica de clase media alta, María siempre tuvo noción de metas muy ambiciosas para su vida.
Ella siempre supo que no era ninguna niña a pesar de que todos en su familia solían subestimarla.
Lucho siempre por una verdad.
María amanece desgarrando el hilo dorado de su cubrecama por no encontrar solución a la depresión que invade su ser.
Lleva meses en el mismo hoyo que la sociedad ha creado para sí.
Ha plantado un lago en sus delicados pies por creer que el bien siempre seria un valor agregado a su vida que nunca llegaría si no llegase a ser una de esas chicas plásticas con las cuales siempre tenía que compartir el mismo vivir diario.
Las criticas a sus mejillas llegaban en forma de bofetadas que una y otra vez la hacían sentir una desadaptada social, por siempre llevar en alto los valores y las buenas costumbres que en casa aprendió.
Siempre con el propósito de surgir y ser mas que esa chica del millón de dólares que muchos envidiarían.
El rechazo.
Los desprecios.
La deshonestidad.
El maltrato social y discriminación de sus valores.
María se pregunta porque las costumbres y las buenas enseñanzas que aprendemos en casa han quedado atrás.
María quiere saber porque las mujeres hoy en día solo piensan en prótesis que poco a poco llegaran al deterioro y probablemente causaran enfermedades.
María ya no esta.
Nadie sabe donde llego a parar, pues siempre fue entregada a su mundo extremadamente extraño y para normal, donde se regodeaba de libros y del vivir que muchos hoy en día no toman en cuenta.
María ha dejado una carta antes de partir.
Donde solo expreso estas sencilla palabras: “el dolor en mis hombros esta, como una carga pesada que no puedo lidiar, necesito mas que este material y cruel mundo que me quiere hacer víctima de lo que nunca me enseñaron en casa. Decido irme lejos, donde el mal no atraviese mis valores y me haga ser una persona que solo puede sonreír y encajar en una sociedad donde el bisturí y el cochino dinero sean el elixir de vida”.
Quiero paz. Quiero vida.
Quiero libertad.

G.