lunes, 31 de mayo de 2010

Post mortem.

Estoy en frente de ti.
-Nunca te habría imaginado tan delicada y tan decidida como ahora-
Considerando que, jamás poseí esa imaginación para verte como cuan lienzo colgado en un museo.
-Post mortem-
Tus sentidos y los míos ante esos pocos días de noviembre que estuvieron llenos de felicidad y dolor.
Donde domesticamos la costumbre de la mejor manera posible,
En esa misma parte del cuento donde nos hicimos el mayor daño posible.
Ahora, no me quiero acordar ni de tu nombre.
Ya no deseo volar tras esa obsesión de arreglar lo reparable.
No más,
No más de está marejada de pasado y futuro que acaricia nuestros cuerpos.

Ir. Venir. Amarte. Odiarte.
-Estábamos cerca-
Pero la distancia espiritual que nunca cuantificará en nuestras almas,
No nos dejará más recuerdos,
"Elixir" de una perfecta ironía que aplico a mi trama...
A tu desenlace.
Para seguir despedazando los retazos de nuestro propio tapiz.
Para empezar a caminar en compañía de la nada y tropezarme con los transeúntes nocturnos,
Para acariciar mi cuerpo con la suave sensación de la noche,
Con mis explicitas dos fases post mortem,
Venir e ir.

G.

lunes, 17 de mayo de 2010

Años de más.

I
Su mirada siempre estuvo dirigida a los ojos de aquel muchacho.
Aunque un poco callada,
Siempre tenía una sonrisa que regalar (por más forzada que pareciese para muchos).
Sus delicadas manos no dejaban de dar vida a lo que pudiese tocar.
No podía tocarle a él.
No podía hablarle.
…sus dos triviales más relevantes,
Observar,
Y callar.
II
La soledad que se siente estando cerca de él
Se compara con un caluroso desierto,
En dónde la desguarnecida mirada acumulada por años,
Seca el alma de todo ser que ama.
…años de tristeza,
Años de amar,
Años de más.
Observar. Callar.
…y sus sentidos amarrados a la vida de ese extraño parecen colapsar la racionalidad,
Secando su húmedo ropaje y sacando de sus bolsillos las llaves que jamás le entregará.
III
Atrapadas y desoladas mañanas,
En la que el valor permaneció en forma de todo, menos de seguridad,
Agobiante manera de dejar que, la certeza, que no va más allá de un corazón en sollozo y a punto de explotar,
Termine con el juego de toda una vida que ella dedicó.
(Sin jamás pensar que alguna vez recibiría algo a cambio).
Años de tristeza,
Años de amor,
Observar, Callar.
Años de más.

G.

jueves, 8 de abril de 2010

Papel para bocetos.

Y entre tantos planos que apenas empezaban a desarrollarse,
Y que no tardarían en desvanecerse, entre tanto desespero,
Y acompañados de ese jazz que sonó por horas,
Con tu sutil vestido rosa que aún no terminabas de ponerte,
Fueron las sospechas de mi primera desdicha.

Asediaste mi tracción motora a un estado inmoral,
Me hiciste creer en el final feliz de un cuento sin sentido,
Dedicándome tu mirada de lástima,
Con esa falsa idea de que volvería a creer en ti.

Aunque por más desdichado que hubiese estado,
Sólo importo la carente pero infalible manera de volver hacerme sentir como el verdadero patán que jamás suelo ser,
Justo como ellos,
Justo como tú.

Te negaste a salir del unísono desespero de esa llamada con silencio,
y por miles de segundos que se convirtieron en horas (me pregunté)
-¿En dónde estás?-
-¿Por qué no me escuchas?-

Acércate.

Sostén tus manos de lo que puedas,
Permítete llorar,
Aquieta el estallido de esa tormenta que viene por nosotros,
¿En dónde te encuentras?

Despídete del olvido,
Sosiega mis sentidos,
Y déjate llevar más allá de lo que tú misma te crees capaz.
Justo como ayer.

Porque aunque sientas que hay algo más por decir,
Te encontraras con el desinterés que muchas veces me regalaste,
Como ese papel para bocetos que siempre desechabas,
Justo como hoy.

Justo como siempre.

G.

miércoles, 10 de marzo de 2010

La sombra que siempre amé.

Detrás de la casa de esquina siempre pasó una sombra que me hizo suspirar.
Aunque las sombras no pueden hablar, tocar y sentir,
Yo me enamoré de aquella que, se posaba entre las calles del suspiro
Y el señuelo que en si abundaba y que de un momento a otro llegó hasta mí.
Los errores de mi antipatía en oportunidades jugaron al dominó en una mesa sucia,
Pero,
Las virtudes de mi ser siempre volvían hacia mí con el néctar de lo más verosímil a la locura.
Por años amé esa sombra que no podía amar.
En ese mismo tiempo cortaba flores en las mañanas,
Flores que nunca logré enviar,
Y aunque mi cariño posaba sus espaldas en el rincón de una puerta desconocida
Siempre observé de reojo al odio que siempre quiso engañarle,
Como sí se tratase de un campo de guerra,
Pero sin esa malicia y todo ese armamento que en ellas suele estar presente.
Día a día visité aquel aposento de magia y amor,
Para volver a suspirar,
Para enternecerme un poco,
Y crear algo parecido a la compañía de un ser para mí.
Nunca me creí capaz de hablar acerca de esto,
Nunca poseí ese valor,
Nunca pude olvidar aquella sombra que siempre amé.
Ese sueño eterno,
Creado con retazos de papel y unidos con pegamento de fantasía.
Un sueño pintoresco que siempre me dejo este sabor a sombras y algo más que AMAR.

G.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Los cuatro (4) cuadrantes.

Desgraciadamente vivimos en un país de tercer mundo que nos ha colocado en la posición quizás más incomoda que pueda existir, pero, si nos tomamos la delicadeza de explorar y desglosar los agentes o los ítems que nos hacen estar en este lugar, encontraremos más que hechos verídicos que, nos dirán que en vez de estar culpando a los sistemas y a la gente que está a nuestro alrededor, debemos convencernos de que somos nosotros culpables de tal hazaña.
Debemos pensar en qué demonios es lo que hacemos para no merecer este lugar y llegar a ser más que una potencia en todos los sentidos, pero para eso hará falta lanzar una bomba en el territorio Venezolano y construir un nuevo país.
De allí, de ese conglomerado de palabras que sólo sintetizare en una sola: “miseria”.
Puesto que, la miseria es la única capaz de conducirnos muchas veces a la irracionalidad, dejándonos cometer esos errores que induce nuestro alrededor a la expulsión de ese veneno para descargar toda la putrefacción que dentro de sí mismos abunda, y una vez completado el ciclo: jactarnos de sí somos mejores personas de aquel que está a nuestro lado.
BULLSHIT, todos son iguales y en vez de estar jugando a ser cínicos e hipócritas, deberían mirarse a si mismos para retomar quizás algún día el sentido de pertenencia, la pertenencia de una vida propia que como corderos está ante la condena con ciertos patrones a seguir.
Eso es la miseria colegas.
¿Quién padece de una vida propia? ¿De un juicio propio?
¿De inteligencia y sentido común? ¿Quién?
“LA GENTE ESTÚPIDA SEÑORES”
Ciertamente, esto por mucho tiempo ha sido el tema de controversia a lo largo de los siglos, porque aunque sea difícil de creer: “siempre nos encontraremos con esta masa intensificada de humanos que no hacen más que vivir de las apariencias y de los prejuicios que bien han sabido desarrollar en su ambición de encontrar algo o a alguien a quien señalar por cada una de sus desgracias”.
EUREKAAAA!!!
He llevado mi hipótesis al más mínimo rincón de la sabia frase del brillante Albert Einstein.
Por esto es que te seguiré cayendo mal,
Por esto es que la gente me detesta y me seguirá detestando,
Por ser tan sincero y tan MISERABLE a la hora de escribir de nuestras faltas,
Porque a falta de lo que tanto critico,
Solo me quedo con el arma más poderosa que puedo poseer: “el sentido de la palabra escrita”.
La gente es estúpida, pero más allá de su estupidez humana,
Lo que les embarga es destruir como ese tornado que nace y arrasa con todo lo que está en su camino.
Yo si tengo una vida propia,
Y me importa tanto lo que pudieran decir de mí,
Que mañana te lo haré saber (risa chocante),
¿Qué si soy drogadicto?, ¿Qué si soy gay?, ¿Qué si soy poco hombre?,
¿Qué si soy un jodedor?, ¿Que si no soy?…o ¿Qué si soy tan amigo de la miseria que ahora soy su máximo exponente?
Señores hay que dejar de ser tercermundistas,
Darle paso a la cultura,
Y no olvidar la educación y los valores del hogar.
Empleen la frase de ese tipejo que se la da de filósofo:
“aquí no es bueno el que ayuda si no el que no jode, recuérdelo”.

Miseria,
La misma con la que me he regodeado según los jueces que me han colocado en esta silla eléctrica,
Los mismos que se han burlado de los sistemas en medio de su propia ignorancia,
Aquellos que creen tener el poder absoluto de la verdad,
Gente estúpida que padece de una vida propia,
Y sentido común.
Insisto,
Pero esta vez para darle más fuerza a la entrada que hace un par de días atrás redacte,
Yo si soy un hijo de puta,
Un sin vergüenza que en su creencia de poder darle el beneficio de duda a todo aquel mortal que lo quiera, ha terminado decepcionado.
Donde no me ha quedado de otra que, Observar,
para convencerme de que cuando vuelvas a resbalar, perderás.

G.