lunes, 15 de septiembre de 2008

Nieve y sangre.

Encerrado en mi propia jaula de dolor
no pienso nada mas que en tu fotografía desteñida
y en ese beso fantasma que recibí
en aquellos espectros que la media luna
me regalo.

Caminando en círculos interminables
pedí un poco de compasión a el ácido administrado
por el señor que habitaba en el espejo
de la otra habitación.

No había mas que presión arterial en mi cuerpo
mi pecho latía hasta mas no poder,
era el principio de la muy preciada
desaparición que dejo tu fantasma
enloquecido por tanto color presente.

Clonaste tus sentidos por creer que no podías soportar la culpa,
estableciste dudas y medidas riesgosas,
Te encontraste con tu propio miedo
y este te desligo de la realidad.

Siempre tendré mi propia jaula de dolor,
esta foto que aun conservo
y el aroma de ese beso que en sueños existió.

Solo así jamas perdonaremos lo que por siempre conservamos
en aquel baúl que nunca contuvo oro
ni nada parecido a ello,
solo advertencias de lo que llegaríamos a ser,
"Nieve y sangre desteñida".

G.

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