miércoles, 5 de noviembre de 2008

Manchas de aceite.

Creer en corrientes mas allá de lo natural es algo sumamente raro.
Pensar que estamos desconectados seria nuestro principal error.
Error que nos llevara a la condena.
Siendo más que peones en la espera de algún profeta.
Sedientos, hambrientos, vestidos cual vagabundo merodea en las calles en busca de algún estupefaciente que lo haga alucinar.
Esperando ese eterno sufrir placentero.
Dibujando los barrotes de una eléctrica cárcel para saciar nuestro indestructible masoquismo.
Sin necesidad de desprendernos de lo que verdaderamente amarramos.
Creyendo en que siempre seremos eternos.
Consumiendo nuestra capacidad auditiva.
Dándole al oso la presa más gorda y jugosa.
Jugando a ser planetarios.
Queriendo volar la nave que estaciona nuestro creador en su magnética pista de aterrizaje.
Creando memorias con capacidad superior al disco duro que en tu sistema reside.
Soldando circuitos en nuestras espaldas.
Añorando ser el nuevo dios de la era donde las maquinas se odian entre sí.
Sintiendo frió.
Pena.
Soledad.
Con muchas ganas de encontrar respuestas satisfactorias a este episodio que sigue recordándome una vez más que estar manchado de esta especie de aceite no suele ser mi mejor opción.

G.

No hay comentarios: